La crisis global de la COVID lo ha trastocado todo, generando una sensación inédita de desaceleración del tiempo. Sin embargo, a pesar de que muchas actividades y cuestiones que nos parecían prioritarias quedaron en un segundo plano, las agendas sociales siguen siendo igual de urgentes. Es más, el coronavirus puso sobre la mesa la vulnerabilidad de las personas, de ciertos colectivos, y hasta ha creado nuevos retos sociales.

La COVID nos replegó en la interioridad y en nuestras casas, disminuyendo la actividad social, y cambiando las relaciones en el espacio público (lugar privilegiado de protestas, manifestaciones y de encuentro). Todo ello impactó de manera directa en las reivindicaciones sociales y las acciones colectivas, haciendo que las intervenciones que permiten la visibilización de las demandas se reinventen en nuevos formatos. 

View this post on Instagram

020620

A post shared by public protest poster (@public_protest_poster) on

La agrupación y la ocupación del espacio público se resignificaron, pero durante esta pandemia hemos visto que el racismo, la desigualdad y el machismo siguen su escalada de crecimiento. Para manifestarse ante las injusticias, algunas personas volvieron al espacio público guardando las distancias, en otras ocasiones los balcones de las casas privadas se transformaron en escenario de protestas y caceroladas

Mascarillas como pancartas de protesta

El distanciamiento social no frena las protestas, ni es una excusa para acallar las voces que se alzan. Las mascarillas, de uso obligatorio en muchas ciudades (incluso en espacios abiertos), se convirtieron en un nuevo “lugar” de manifestación individual e ideológica. Por ejemplo, parlamentarias/os de España, Italia y otros lugares del mundo las utilizaron para mostrar su filiación al nacionalismo. También se han utilizado como homenaje al personal sanitario o como reivindicación de la defensa de la salud pública, durante los actos oficiales de la fiesta nacional de Francia, en 2020.

La Fundación ideograma, dentro de su línea principal de actuación relacionada con el artivismo, lanzó una convocatoria para transformar las mascarillas en un soporte para la protesta y reivindicación. Para ello se ha creado la página Web mascARTillas que contiene tres simples instrucciones para crear las pancartas faciales: 1) pintar, escribir, o decorar tu mascarilla; 2) hacerte un retrato con la mascarilla de protesta, 3) enviar tu foto con nombre, Nick o mensaje, para que se suba a la Web. 

Public Protest Poster

Los espacios públicos urbanos habilitan su uso bajo una lógica en la que lo común queda relegado a la comunicación comercial de las grandes marcas, instituciones o para aquellos que sacan un rédito publicitario usando el espacio que es de todxs . Por otra parte, se pena y veta cualquier expresión individual o colectiva, que no sea comercializable o rentabilizable (económica o reputacionalmente). Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con el arte urbano, el graffiti, etc. 

Public Protest Poster (PPP), es un proyecto que trabaja sobre la posibilidad de crear canales de comunicación en el espacio público, para que puedan ser usados por asociaciones o personas que quieran manifestarse, saliendo por los márgenes de aquello lógica.

Este proyecto fue creado en Barcelona justo antes de la cuarentena, y cobró fuerza durante el confinamiento. Public Protest Poster está impulsado por Raúl Goñi, con el fin de propiciar la cultura de protesta. A través del diseño activista, ha creado una herramienta abierta y libre para que todas las personas puedan transmitir sus mensajes de protesta, mediante carteles que se proyectan en las ciudades.

Public Protest Poster comenzó con una selección de carteles de unos 30 diseñadores/as gráficos y artistas con una larga trayectoria, que se proyectaban en la fachada de un edificio de Gracia, desde el patio de manzana. 

A partir de esta idea inicial y, conjuntamente con el programador Santi Grau, crearon una WebApp donde explican cómo hacer un poster con posición ideológica, para que cualquiera pueda crearlo, compartirlo en Redes Sociales y colocarlo en los espacios públicos. Estos carteles se recopilan en un espacio común (accesible), y Goñi los proyectan desde su azotea. PPP parte de la idea de un diseño abierto, social, que permite amplificar la voz de las personas. 

Public Protest Poster mueve el papel central del diseñador/a al de una persona que facilita la acción, poniendo sus herramientas en abierto y a libre disposición para su uso y modificación. Actualmente están trabajando para formar una red de contactos, con el fin de que los carteles puedan proyectarse en las paredes de ciudades de todo el mundo. 

Los carteles pueden ser un vector de reflexión social y, partiendo de esta base durante el confinamiento, el PPP proyectó unos 850 posters anónimos, que la gente iba creando y subiendo a la plataforma. Algunos reivindicaban la indignación ante la muerte de Floyd en EE.UU., otros se manifestaban contra el presidente Donald Trump, protestaban contra lxs vecinxs que no recogen los excrementos de sus perros y también los hubo que difundían el slogan de apoyo durante la cuarentena. 

Diseñar posters para el barrio y recuperar el espacio urbano como lugar de protesta aún durante el confinamiento; usar las mascarillas como soporte de difusión y comunicación y otro tipo de estrategias de reivindicación, han puesto en marcha la imaginación activista durante la pandemia. La “nueva normalidad” apunta a la disolución de los lugares compartidos: de trabajo, reunión y manifestación, pero ante este escenario el artivismo tendrá mucha tela para cortar.